8 años en el mundo de los loros

Hace unos días vine con mi tercer aniversario en YouTube, y hoy toca hablar del aniversario en el mundo de los loros. Publico en una hora rara ya que a diferencia de otras ocasiones que presento texto y vídeo, ya que coincide con el día de publicación de la Hora Agapornis, he decidido que el texto ande por una entrada y el vídeo por otra. Además que son estas horas cuando se publican los vídeos en Universo Agapornis, así que los más madrugadores no tendríais la opción de ver el escrito original si no lo hiciera así.
Muchas veces ya he contado la historia del porque empezamos está aventura, desde los inicios que conocí a esta familia de psitácidos, hasta el momento de la llegada de House, la primera en llegar por parte del bando alado. Este motivo hace que nunca suela comentar nuevamente este hecho para no parecer cansina. Es por ello que esta entrada va enfocada verdaderamente a mis sensaciones y vivencias de este tiempo.

Algo que he aprendido es que no podemos crearnos fantasías con los animales. Ese verano que andaba preparando la llega de una mascota después de mucho tiempo de no tener una en casa, me monté mi película de como sería nuestra relación, como sería su carácter, las cosas que íbamos a hacer... Así que el golpetazo con la realidad fue bestial.

Puse mis expectativas en humanizarlos y mis prioridades en la impaciencia. Con ellos he aprendido que todo lo que buscamos en verdad es respeto y confianza, hechos que cuestan trabajar día a día y que conseguimos muy a largo plazo, o en caso de conseguirlo a corto, el precio a pagar va a ser muy doloroso. También otro punto que he aprendido es a no poner expectativas a las cosas, si no que la vida es fluir y disfrutar lo que se nos pone en el camino, y para esto lo mejor y primordial es no habernos montado nuestra película. Incluso si estas expectativas las tenemos bajas, será mucho mejor.

Y es que quizás mientras algunos os habéis topado con la parte bonita, mi caso no ha sido así. Desde un buen principio tuve la parte fea y negativa de la salud, el ver los abusos que se andan realizando con estos seres fantásticos donde a muchos solo les importa tenerlos como trofeos o como medio económico. Me tocó nada más tenerlos experimentar con el sector veterinario, en especial Pepa con su enfermedad fue un constante y una frustación tan grande, que con el fin de ayudarle estudié auxiliar de veterinario de exóticos.

Con la familia H aprendí el terreno de la cría, viendo que no era tan sencillo ni tan gratificante como muchos venden. Es una responsabilidad el tener a tu cuidado una familia de loros y más que cuando se decía que no había problemas con ejemplares criados a mano, House me enseñó que se estaban equivocando nuevamente. Le costó cuatro intentos conseguir sacar adelante una nidada y se debía de vigilar mucho en el campo de los materiales que se le ofrecían como relleno del nido. Incluso Hera la primogénica protagonizó uno de los momentos de más nerviosismo, ya que en una parte del nacimiento le tuve que ayudar.

Jero me enseñó la primera parte de la paciencia y a disfrutarlos de otra manera, que un loro no tiene que dejarse tocar para disfrutar con él. Es de los casos que mucha gente tiraría la toalla o lo enfocaría como reproductor, perdiéndose a un animal muy divertido. Ahora en sus casi ocho años en casa es cuando de verdad es una mascota divertida y tengo muy claro que con otra forma de pensar o de actuar, me hubiera perdido a un gran lorito.

Por parte de Txus y Mari, aprendí la parte negativa de la cría a mano. Con ella nuevamente fue la parte de salud física, pude observar lo que estos animales sufren y el porque muchos mueren en manos de los nuevos propietarios, pues si con ella fue bien la cosa es por no tener reparos en llevarlos al veterinario, ya que de no ser así tengo muy claro que estaría en la lista de gente que comenta "estaba perfectamente y al día siguiente me lo encontré fallecido", además que si no fuera una obsesiva de cuarentenas, el problema habría sido mayor al estar todos contagiados.

Mientras que él me ha enseñado la parte de conducta y psicológico, mostrándome que el saber popular que nos transmite que un macho como mascota siempre va a ser mejor que una hembra, es mentira. He podido ver que dentro del "desequilibrio" psicológico que realiza la cría a mano en el aislamiento de un pichón, ellas demuestran ser más estables y de poder tener un reconducimiento aceptable, cosa que ellos no. En nuestro caso llegó finalmente al episodio tan temido por todos: el picaje.

Es por ello que viendo otros casos donde tampoco tienen bases positivas pero no estos resultados... Muchas veces me ha hecho sentir desgraciada pues: "por qué tengo que vivir esta experiencia?", "por qué a pesar de poner toda mi voluntad y medios termino teniendo desenlaces tristes como la partida de Pepa, Mari o el mostrar síntomas físicos como el problema hepático de Jero o el picaje de Txus?". Incluso en apartado de cría he fracasado, pues aunque he disfrutado de pollitos bien bonitos y equilibrados psicológicamente, House ha demostrado ser una mala reproductora y la tenemos apartada de esa faceta.

Todo esto me ha mortificado y emocionalmente me ha hecho sentirme inferior, pero analizando fríamente y quitando el lado egocéntrico de querer aparentar ser una dueña 10 que es lo que está detrás de esos pensamientos: estas experiencias aunque duras, me han hecho ver otra realidad y tener una conciencia diferente a la habitual.

Del sector veterinario por estar dentro se como funciona y hablo con fundamentos, sabiendo el porque ocurren ciertas cosas y que quizás aunque solemos enfocar en que son "malos" por vendernos algo que no es verdad como son los piensos/pellets, muchos son simplemente víctimas de las marcas y que por tanto más que ir contra ellos, habría que ir pensando e incluyendo fórmulas alternativas para ir teniendo profesionales libres.

De la cría y en especial la cría de pichones se que los contras no justifican los posibles beneficios, además de haber visto que sistemas más respetuosos es posible sacar animales mansos sin jeringazos de por medio. Así que soy consciente de que otro patrón de loros mascotas es posible y factible que esté.

Y por último al haber visto y vivido todo esto, he terminado viendo que por mucha buena voluntad que tengamos, la cautividad no es algo positivo, respondiendo exclusivamente a un capricho y un sentimiento de soledad e inferioridad que nos acompaña al ser humano y que una de las formas que lo mitigamos es con otros seres vivos. Hace unos meses en una campaña contra las mafias de personas vi como se usaba la palabra cautividad con el ser humano y lo mal que sienta, mientras que con los animales no da el mismo efecto... Y me hizo pensar mucho.

Es por ello que para muchos novatos ilusionistas puede que sea una borde, una amargada y mil adjetivos negativos más, ya que no voy en el plan de animar a tener una mascota como otros hacen, o no enseño lo bufones que son. Simplemente comparto parte de nuestro día y mi objetivo es bien simple: intentar que no se produzca la incorporación o de meter una mascota si o si, responsabilizar la adquisición y que prime el bienestar real del animal y no nuestro capricho.

Desde hace un par de años que he tomado conciencia y decidí que una vez falten mis emplumados no voy a meter más animales, ya que por mucho que se mire de que los criadores a los que acudamos sean respetuosos, fomentamos igualmente a que estos animales sigan cautivos y es algo que ahora mismo no me apetece seguir cargando contra mis espaldas.

También estas vivencias tan intensas han hecho que ocho años equivalgan a muchos más, hecho que hace que en muchas formas de ver la tendencia comparta más con gente que lleva muchos años que los que llevan el mismo tiempo que una servidora. Este hecho también me ha hecho reflexionar que infravalorar a alguien porque lleve poco en algo no es positivo, ya que puede enseñarte muchas cosas al tener una visión totalmente transgresora que por ejemplo alguien que lleve 30 años en el sector de los loros, pero que no se haya movido y siga la misma dinámica que el primer día.

Si os interesa ya seguiré otro día con esto, pero también en el sector humano he visto tristemente como en vez de ayudarse e ir creciendo todos juntos, se pisotea o menosprecia al de al lado, no sea que te supere y te deje sin tu parcela. Hoy no me apetece profundizar y era más un análisis de lo que siento que han sido estos ocho años con mis emplumados, pero si informo que es otro de los puntos a tener en cuenta y de tirar orejas.

Por el momento, me despido diciendo que aunque la persona de ocho años atrás se tiraría los pelos de la cabeza e incluso puede que no quisiera vivir esa experiencia, la que os habla ahora no se arrepiente y se alegra de haber vivido tanto. Solo lamento que la peor parte se lo hayan llevado los emplumados que son los que menos culpa tienen, pero como no puedo cambiar el pasado... Intentaré tomar nota bien de todo y no volver a caer en los mismos errores.
Txus y Hedwig

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