Genética de los Agapornis. Introducción

Segundo aporte para la web de Loromania!! Nos metemos ya en una temática más compleja y durilla, como es la genética de los Agapornis. Como indica el título es una pequeña introducción a está y van a ser mini artículos, para poder detallar poquito a poco como funciona e intentar dejar lo más claro posible este asunto.
Hoy os vengo con un tema complejo pero fascinante sin lugar a dudas. Aunque en el anterior artículo destaqué los pros y contras que deberíamos tener presentes antes de adquirir un agapornis, sin lugar a dudas si se me preguntara que es lo que más atrae a la gente y se interesa, lo tengo muy claro: la amplia gama de colores que disponen. Y con este artículo iniciamos una pequeña saga para intentar explicar detalladamente pero sin tecnicismos en exceso el porque ocurren estos fenómenos, como afectan al ave, si tenemos que tener precauciones y el tema de hibridación que tantos mal de cabezas nos da a los amantes de estos pequeños pero grandes loros.
Para empezar, es importante saber que hay detrás del plumaje de estos loros para conseguir esos bellos colores. Debemos de tener claro que aunque nosotros veamos un color definido, en verdad están interviniendo un sin fin de sustancias y estructuras complejas para tal fin. En concreto para el color del plumaje son dos la base: eumelanina y psitacofulvinas (también conocida y nombrada psitacina).
Las primeras aportan al ave los colores oscuros, como el negro y el marrón, mientras la psitacina les aporta el amarillo, rojo y naranja. Comentar que las psitácidas su nombre y clasificación la deben a esta sustancia, ya que son las únicas aves que su cuerpo la genera. Es por esto, que mientras a otras aves si se les dan ciertos colorantes adquieren un color más intenso o diferente (los canarios serían el ejemplo clásico), los loros por más alimentos que demos con beta-carotenos, no se volverán más rojos o los verdes cambiarán a tonos rojizos. El rojo lo sintetizan de forma natural y si tenemos una anomalía del color, debemos de ir al especialista pues algo nos está fallando.
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Con esto sabido, depende de la cantidad que haya de cada sustancia y la estructura donde se aplique cada una, visualmente nos dará las diferentes tonalidades del ave. Así, conseguimos un animal adaptado a su medio y protegido, pues aunque no me quiero extender y esto sería para otro punto ya muy bien explicado por profesionales del sector, estas sustancias no es porque si o para hacer al ave más bella, si no que tiene unas funciones de protección bactericida y micótica, proteger al ave del Sol, hacer que se caliente más con este... Y un sin fin más de aplicaciones.
Pero ahora empezamos con la verdadera cuestión: y si esto es así, cómo es que nos han aparecido aves de diferente color? La respuesta es bien simple, y es que estamos delante de una mutación. Mutar aunque siempre se ha relacionado como algo negativo, la verdad es que nos indica que ha habido una alteración en un ejemplar.
En los agapornis la inmensa mayoría de las mutaciones están ligadas a las sustancias que os he comentado anteriormente, en concreto con la desaparición total o parcial de alguna o de las dos. Otras por contra son cambios en la estructura de las barbas de la pluma, dando colores más oscuros al haber más espacio entre estas.
Este punto que os hablo de la desaparición de sustancias para conseguir las diferentes coloración la quiero destacar bien, pues no solemos tenerlo presente y mantenemos a todos los loros igual, cuando alguno debería de tener algún cuidado especial. No es casualidad que en libertad cuando aparecen aves mutadas no sobrevivan o tengan esperanzas de vida menor, y aunque si influye que no se puedan camuflar bien de los depredadores, este punto que comento también es vital, pues algunas mutaciones son más sensibles por tanto a que su pluma sea débil a la exposición de patógenos o depende del medio, puede que no sea factible para aguantar las altas temperaturas o bajas.
Lo mismo lo aplico a las mutaciones de estructura de la pluma, se ha visto que si se abusa de ciertos cruces, terminamos teniendo aves incapaces de volar o con las plumas tan débiles, que las sueltan con mucha facilidad, siendo un peligro para la salud, que que el plumaje no es simplemente por estética como ya he mencionado, si no que tiene unas funciones de protección y esas aves están más expuestas a posibles problemas.
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También quiero comentar que afecta a nivel de genética el como lo heredan los hijos. Las hay que pueden alojarse en los cromosomas sexuales y podemos conseguir ejemplares sexados si heredan estás mutaciones, aunque tiende a ser hembras pues son mutaciones que sólo pueden estar en un cromosoma de un tipo y no dos. Hay que vigilar también el cruce para conseguir estás mutaciones, si consigues tener dos de la misma mutación pueden dar machos también. La única mutación que solo pertenece a un sexo es la del PallidIno, donde por fuerza el que se junten estos dos alelos debe de ser con cromosomas sexuales masculinos.
Tenéis que saber también que este fenómeno actualmente solo ocurre en los Agapornis Roseicollis. Las especies con dimofirmo sexual es una tontería pues ya se diferencian ya de por si físicamente, pero en anillo ocular de momento no se ha conseguido la mutación mediante los cromosomas sexuales.
Está también como herencia la recesiva, que consiste en que para que se muestre en el fenotipo (cuerpo), el gen se debe de duplicar, pasando la información tanto papá como mamá. Esto a modo de ejemplo aunque no es del todo igual, es lo mismo que los colores de nuestros ojos: la base del humano son los ojos marrones y para conseguir verdes o azules, tenemos que portan en nuestros genes esas variaciones y si no, por más que queramos nuestra descendencia no lo va a heredar. Pues esto mismo es como funcionan las mutaciones con está herencia. También aunque no lo manifieste físicamente, lo podemos pasar esta información genéticamente y si buscamos una pareja con ciertas características, entonces los nietos si podrían tener estos patrones mutados.
Aunque por contra, también existen las mutaciones dominantes (o parcialmente dominantes mejor dicho), que estás si que no es necesario buscar el complemento de la pareja y con tener un ejemplar con esa mutación, te aseguras que al menos el 50% de su descendencia tiene probabilidades de salir como él, mientras que si la pareja también la tiene, será del 100%.
La mayoría si englobamos todas las mutaciones de los agapornis ganan las de carácter recesivo, las dominantes son menores en especial en anillo ocular.
Por último, quiero comentar que vamos a tratar las mutaciones propias de cada especie. Aunque podéis encontrar por ejemplo Agapornis fischeri de mutación pastel, esta pertenece al Agapornis personatus y se ha conseguido con la transmutación. A grandes rasgos, esta técnica que la han usado bastante cantidad de criadores y consiste en aprovechar que aún son lo suficientemente iguales genéticamente las especies de anillo ocular y sus descendencias son fértiles, con lo que mediante la hidridación han conseguido pasar mutaciones a diferentes especies de este grupo y con la cría de selección, borrar en el físico las informaciones de la especie original y terminando con la final.
Es una práctica que ha hecho castigar la afición y que podemos decir que en la actualidad y concretamente en España, el tema de pureza en estás especies sea nula. En grandes colecciones o en contados centros aún hay colonias no mezcladas con ejemplares de cautividad, si no que es una línea que proviene de libertad exclusivamente, pero son escasas y a nivel de particular como digo, la palabra puro no deberíamos de emplearla tan felizmente.
En siguientes entregas iremos detallando más a fondo las mutaciones en si con sus pros y contras, pero de momento ya sabéis un poco como funciona el plumaje de las aves y el motivo por el que van apareciendo esta diversidad de colores.
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Publicado originalmente en Hedowichi Rulomaki

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