Jero

Jero fue el primero de los enmascarados y el segundo agapornis que pisó nuestro hogar. Llegó el 31 de agosto de 2007 y de forma accidental. House ya llevaba un mes en casa y pensamos que ponerle compañía no sería una mala opción. Como ya estaba empapada sobre el tema de hibridaciones o lo mal que se veía en las comunidades que especies diferentes de agapornis convivieran no me hacía especial gracia cambiar del Agapornis roseicollis, pero como la excusa de que entrara en casa era por ser el regalo de cumpleaños de mi madre... Accedí.
Jerito de peque
La única condición que puse fue que debía ser un pájaro de línea azul, ya que personalmente el pico rojo nunca me ha gustado y físicamente prefiero los ejemplares con el pico rosado. Así que con un principio de acuerdo fuimos en busca del nuevo integrante.
Jero en su primer día
En una de las tiendas estaban los pájaros en unas condiciones horribles, hacinados de tal manera en un espacio tan minúsculo que costaba de verlos. Pero ahí pude observar un personata cobalto violeta precioso y que se ajustaba a lo que yo quería. Mientras buscábamos al chico para que nos atendiera, se cruzó en la mirada de mi madre un pájaro muy pequeño para estar expuesto, que todos rechazaban y que estaba excesivamente delgado...
Jero
Daba mucha pena, pero era precisamente lo que yo no quería: un Agapornis personata verde. La discusión no se realizó ya que como era el regalo de mi madre ella escogía y tenía claro que si nos llevábamos uno, tenía que ser él.
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Una vez en casa pudimos observar que no sabía comer y que tenía excesivamente miedo a las personas y particularmente las manos. Esto hizo que ayudas como dar papilla fuera imposible o peor, con lo que aprovechamos que estaba House para que guiara al indio. Le llamamos así porque tiene una pluma peculiar levantada en la cabeza que parece que sea un indio americano, aunque con el tiempo ha avanzado a tupé.
Jero pluma
La convivencia entre los dos fue insostenible y no pudieron compartir misma jaula, motivo por el cual la familia alada fue creciendo en el transcurso de los meses. Con él he aprendido un valor importante cuando se trabaja con animales: la paciencia. He visto que no se puede sentenciar un animal por los primeros días e incluso años, si no que el lazo se va realizando poco a poco.
Jero
En 2014 le diagnosticaron un problema hepático debido a sus inicios complicados y el 3 de agosto de 2016 finalmente su cuerpo no aguantó más y nos dejó. Fue un gran compañero y por ello, le dediqué una entrada como homenaje.
Jero

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